Selva de bisonte

La tarde espera la fría noche

en el crepúsculo del amanecer,

confundo la inocencia de mi alma

con suaves formas lunares,

el misterio en la vida

me hipnotiza cada segundo,

me lleva a lugares de inóspitas prisiones

donde el universo se comprime

en pequeñas formas atómicas.

Inmensidad en la oscura bóveda intestinal

donde reposa el árbol caído,

las flores en en sus ramas

reflejan la belleza acumulada,

el humano mira a través del árbol

sin apreciar su manantial cósmico,

pues el hombre no mira a través

de aquella oscura sombra,

su imágen es la frontera

que lo divide de su esencia universal.

Las luces se encienden en la materia oscura

y la geometría es una vaga forma de comprensión,

pues no existen las observaciones

cuando el observador se abandona a sí mismo,

pues el reflejo en el cristal

son solo formas imaginarias,

abismos mentales del inconciente

que resplandecen con cada amenecer.

El misterio se hace cada vez más evidente

y las sutiles formas se pierden en lo absurdo,

¡ ah si tan sólo el infinito

no ocultara sus preciosas piedras !,

tal vez si la eternidad floreciera

en las pupilas del universo,

tal vez si el silencio marchito

acribillara la tergiversada mente,

tal vez así, la vida sería en si misma

y la muerte una vaga escena en el espectáculo.

Felipe Jorquera 

Esas voces que están sonando ( por Arthur Piazza )

Esas voces que están sonando  

Como si alguien oxidase un metal, 

Yo de a poco las voy atrapando

Cuando puedo romper la realidad.

A veces quiero entender su canto

Y saber si existen de verdad,

Otras veces las voy disimulando

Usando la música como disfraz.

Esas voces que están sonando

Son respiraciones que ya no están,

Por entre la gente van caminando

Pero muy pocos pueden escuchar.


Arthur Piazza

El primer encuentro ( por Felipe Jorquera )


Correré en silencio

entre el húmedo pasto,

el sol ilumina el camino

hacia la escalera a tus ojos,

éstos me miran atónitos,

hipnotizados ante la vida

desparramada entre las sucias manos.

Te miro y me miras,

te beso desde lejos

y tu piensas en el próximo vuelo,

te digo mentiras al oído

y la felicidad se vuelve una flor silvestre.

Te observo desde lejos de mi centro

y tu me observas desde adentro de mi cuerpo.

Desde lejos intento alcanzarte,

te observo sonriendo muy lejos

y me recuerdas inhóspitas melodías,

niña de ojos confusos, que a veces

siento que pueda arrancar esa amargura,

no cuestiones la distancia entre nosotros

si las barreras son una triste ilusión,

no me culpes de no hacer nada

si tus máscaras son difíciles de asesinar.

Me observas acercándome

y tus palabras son mis nuevas cárceles,

¿Acaso no temes de mi negra esencia

cada vez que tus ojos la reflejan ? ,

es que el mundo nos va condicionando,

es que el universo no tiene los vocablos

para nuestra extraña escenografía,

es que tus ojos son arroyos

donde siempre oculto mis secretos,

es que nuestras vidas se acercan

para frenar el triste llanto.

Ya cerca tuyo observo tu rostro

y tus labios se cierran para hablarme,

tus manos rozan las mías

y nuestras almas se desnudan

para decorar nuestro repetido encuentro,

nuestro ser se reúne en el pasto

y el silencio llena por fin el vacío,

nuestras miradas de niños se juntan

y el universo es segregado en nuestra mente,

un mundo imaginado por nosotros,

tan perfecto,

tan irreal e impredecible

para nuestro primer encuentro.

Felipe Jorquera

Ya está soplando el viento ( por Arthur Piazza )

Ya está soplando el viento  

con ese raro abecedario a cuestas, 

yo estoy acá rompiendo el silencio

quizás imaginando que son respuestas.

Me seducen todas estas hojas nuevas

con sus renglones casi infinitos,

tratare de escribir hasta donde pueda

descifrar el ahogado eco de mis gritos.

Creo que me sacare todo de encima

tratando de escribir un poema eterno,

voy a sacudir el polvo de mi rima

ahora que alguien me regaló un cuaderno.

Los murmullos ya están sonando

por entre las rejas de mi ventana,

una especie de insomnio esta esperando

desde las tres de la madrugada.


Arthur Piazza

Una tarde en mi ventana ( por Felipe Jorquera )


Aroma nocturno al despertar

mientras miro tras la ventana,

el sol parece ocultarse muy lejos,

tal vez encontró el motivo para no iluminar.

La mente está corrompida hoy

pues las drogas son enfectivas,

el malestar es evidente

y dormir es el panorama perfecto.        

                                                                                                                                                                                                                                                     Con una fuerza psicodélica

visualizo mi destino,

y sin pensarlo me aproximo

donde las flores aún crecen.

El viaje hacia dentro

es largo y verdoso,

pues el agua estimula al mundo

a mostrar su corazón diamante,

mezcla de mágicos aromas herbales

y suaves sonidos de eternidad.

                                                                                   

Siempre oculto en mi morada

las cosas se tornan amigables,

en el cielo escucho algunas aves

que cuentan historias bellas,

intento comprender su lenguaje,

arquitectura de incomprensibles sinfonías,

percibo en él algún misterio de inframundo

de aquellos donde no hay vocablo humano.

                                 

La batalla en el cielo es sin descanso

y sólo el viento conoce la disputa,

el sol comienza a dar un tenue calor

como si estuviera aterrado sin motivo.

Es menéster este silencio luminoso,

pues siempre desde mi ventana,

logro descibir las formas en que percibo

los gritos de este mundo,

que con desición me solicitan

su interpretación en letras de colores.

                                                                                                                           

Felipe Jorquera

Comprimido en la primera dimensión        
( por Arthur Piazza )                                                                                                                                                                                                                                                                

Ahora es más fácil remontar vuelo
y atravesar ese muro que me encierra
para contemplar la luna flotando en el cielo
un instante antes que caiga a la tierra.
Ya no necesito agregar esos condimentos
que ayudaban a estimular mis sentidos
ahora solo me basta con que el viento
entre lentamente en sintonía con mis latidos.
Porque cuando logro llegar a ese umbral
donde el silencio comienza de verdad
aunque afuera las cosas parecen estar igual
por dentro se esfuma mi centro de gravedad.
Entonces se elabora ese mágico momento
donde el entorno ya no me tiene prisionero
y como si se estuviera comprimiendo el tiempo
mis últimos latidos alcanzan al primero.
Y me siento habitante de una recta
casi huérfano de existencias laterales
donde solo tengo una dirección correcta
entre una monótona repetición de realidades.
Pareciera que las superficies ya no existen
cuando se confunden entre la longitud
y hay una sucesión de puntos que se repiten
como cazadores interminables de alguna luz.
Ya estoy perdiendo muy de prisa la noción
de entidades que ayer habitaban mis costados
los plurales se están evadiendo de mi razón
amenazados por un solo objetivo ilimitado.
Como si fuera un solitario tripulante
sobre una línea que no contiene altura
siento que estoy navegando hacia adelante
casi perdiendo el concepto de estructura.
Toda esta dentro de un sueño ininterrumpido
donde los fantasmas no encuentran la salida
mi respiración es como un horizonte repetido
latiendo sobre un punto que no termina.
Estoy sobreviviendo de manera casi intangible
exonerado de todo el peso de mis dualidades
y sumergido en esa única línea posible
comienzo a unificar todas mis cantidades.
Arthur Piazza

Comprimido en la primera dimensión        

( por Arthur Piazza )                                                                                                                                                                                                                                                                

Ahora es más fácil remontar vuelo

y atravesar ese muro que me encierra

para contemplar la luna flotando en el cielo

un instante antes que caiga a la tierra.

Ya no necesito agregar esos condimentos

que ayudaban a estimular mis sentidos

ahora solo me basta con que el viento

entre lentamente en sintonía con mis latidos.

Porque cuando logro llegar a ese umbral

donde el silencio comienza de verdad

aunque afuera las cosas parecen estar igual

por dentro se esfuma mi centro de gravedad.

Entonces se elabora ese mágico momento

donde el entorno ya no me tiene prisionero

y como si se estuviera comprimiendo el tiempo

mis últimos latidos alcanzan al primero.

Y me siento habitante de una recta

casi huérfano de existencias laterales

donde solo tengo una dirección correcta

entre una monótona repetición de realidades.

Pareciera que las superficies ya no existen

cuando se confunden entre la longitud

y hay una sucesión de puntos que se repiten

como cazadores interminables de alguna luz.

Ya estoy perdiendo muy de prisa la noción

de entidades que ayer habitaban mis costados

los plurales se están evadiendo de mi razón

amenazados por un solo objetivo ilimitado.

Como si fuera un solitario tripulante

sobre una línea que no contiene altura

siento que estoy navegando hacia adelante

casi perdiendo el concepto de estructura.

Toda esta dentro de un sueño ininterrumpido

donde los fantasmas no encuentran la salida

mi respiración es como un horizonte repetido

latiendo sobre un punto que no termina.

Estoy sobreviviendo de manera casi intangible

exonerado de todo el peso de mis dualidades

y sumergido en esa única línea posible

comienzo a unificar todas mis cantidades.

Arthur Piazza

Mujer ( por Felipe Jorquera )


Es posible que a veces

quiera despertarme dentro de tus ojos,

es posible que mis tormentos

me lleven lejos de mi cuerpo,

es posible que tu esencia

habite en lo profundo de tus miedos.                                                                           

Cuando el viento sopla

juro que tu voz se oye,

cuando la tristeza acaba

juro que tu alma golpea mi puerta.


Mujer,

cuerpo de espinas

como eterna armadura,

ojos redondos y de múltiples

aromas acuáticos,

mirada perdida y volátil

como el vuelo de un triste pájaro,

eternos temores en tus manos,

¡ vamos ! ,

libérate de la ilusión

y de aquella vieja y falsa herida.


Espero que tu vida

penetre en mi frágil sueño,

espero que tu alma

abandone el viejo cristal,

espero que tus sucias manos

vuelvan a vaciar mi sangre.


Mujer,

perfume de guirnaldas

adornan tu mirada,

la lluvia se mezcla en la ciudad

y la telepatía parece tener efecto,

te miro,

te busco y te pierdo,

te encuentro,

estabas allí, justo cuando decido

abandonar el triste sueño.


Felipe Jorquera

Aquí en este punto ( por Arthur Piazza )

Aquí en este mismo punto  

Parados sobre una exacta fisura  

Están como sobreviviendo juntos

El comienzo y el fin de mi cordura. 

Nada detiene la invasión

De las horas gastadas del pasado,

El tiempo sigue en expansión 

Aun cuando mi reloj esta parado.

El recuerdo es como una biología

Tratando de renacer los momentos,

Es un parásito que cada día

Carcome mi coraza de cemento.

Allá lejano en el infinito

Existe un futuro sin fundamento,

Tratando de ahogar los gritos

Que habitan en mis pensamientos.

Y ya nada tiene identidad

Solo es el borde de una gran rueda,

Y tal vez nunca pare de girar

Aplastando todo lo que se mueva.


Arthur Piazza

Sobre un poeta


Mirada trastornada

en una noche estrellada,

el cielo desvanecido entre las manos

como el alma forastera en aquél cuerpo,

un montón de huesos y carne

y de una mística esencia,

sus labios desangran la poesía

escabullida entre prisiones húmedas,

escondida entre masmorras mentales

donde el hombre teme visitar.                                                                                 

¡ Ah ! el tenue parpadeo de sus labios

habla sobre plásticos versos,

falsos amores de una vida

y verdaderas tragedias del pasado,

el ser vive encerrado en sus pensamientos

y el universo es su único consuelo,

ser una estrella es el pálpito

que lo impulsa hacia la gloria,

convertirse en la palabra misma

es el anhelo de sus líneas,

pues el poeta es el verbo

que se oculta en la semántica,

es la mirada a través de la mirada.                                                                          

Si tan sólo las palabras

explicaran el batir de alas,

si tan sólo las lágrimas

se reflejaran a través de sus ojos,

¡ si la felicidad fuera una flor silvestre

devorada por tontas y estúpidas rimas ! ,

tal vez en ese momento

la puerta hacia dentro se abre,

tal vez en ese instante

las palabras serían las verdaderas cárceles,

la morada de eternas emociones

enmudecidas ante el fluir del lápiz,

prisionera es la esencia

en el esforzado mensaje,

como la imágen reflejada

en el espejo imaginario.                                                                                        

Sólo así, el verbo

se comprende en su totalidad,

sólo así, la palabra

es el fluir del sentimiento,

sólo así, la poesía

se transmuta en silencio.                                                                                            

Felipe Jorquera

Mira mi rostro húmedo

de palabras y flores rotas,

oberva mi vida tras la ventana

y siembra un árbol frente a mis ojos,

quiero que el tiempo sea un libro

con muchas historias de viajes.                                                                              

Deja que mis manos estrangulen tu cuello

mientras mi alma te besa en silencio.                                                                       

Son mis ojos un verdadero abismo,

son tus falsos labios una alegoría

de aquellas festivas lunas de mediodía,

es tu esencia la ecuación de la vida

prisionera en una absurda logística,

son mis manos las que buscan

y escarban en tus adentros,

son mis manos las que tapan el sol

cuando el mundo cae en tinieblas.                                                                           

Mejor me sentaré sobre mis pensamientos

y el universo será mi cárcel,

mejor dibujaré estrellas en tus ojos

mientras tu mente imagina melodías,

mejor despertaré del triste sueño

para que la lucidez me agovie,

mejor explotaré en un suspiro

y el ruido estallará en tu corazón,

mejor me mimetizo en el rojo

de tu sangre a contraluz,

mejor me estiro hacia tu alma

y me sujeto hasta el término del día,

mejor asesino la vida

en un espléndido acto suicida.                                                                                                                        

Felipe Jorquera